Consejos para sobrevivir al primer año de universidad

Si este año empiezas la universidad, tendrás muchas dudas en tu cabeza. Esta nueva etapa que empiezas va a suponer un cambio radical y va a marcar un antes y un después en tu vida. Te contamos algunas claves para afrontarlo con éxito y convertir este año en una experiencia inolvidable.

Has estudiado mucho para llegar hasta aquí y, lógicamente, tendrás dudas sobre lo que tienes que hacer a continuación. Dejas tu colegio o instituto y comienzas una nueva aventura en la que tendrás que tomar las decisiones con madurez y autonomía: a partir de ahora, tú eres la única persona responsable de tus asignaturas, tus exámenes, tus trabajos, tu ocio y tu nueva vida universitaria. ¿Qué se siente ante este cambio?

El miedo al primer día

Si llevabas mucho tiempo estudiando en el mismo centro educativo o has compartido toda tu infancia y tu adolescencia con el mismo grupo de amigos, empezar de cero es difícil.

Sin embargo, eso no significa que tengas que tener miedo. Todo lo contrario: el primer día en la universidad será emocionante, interesante y divertido si tienes una actitud positiva y amable.

Confirma unos días antes tu horario y tus aulas, y asegúrate de llegar con antelación para decidir dónde quieres sentarte y –lo más importante– empezar a conocer a tus nuevos compañeros.

Ya conoces muchas formas de comenzar una conversación, así que olvida tus miedos si eres tímid@ y lánzate a la conquista de nuevas amistades: preséntate, habla de tus gustos, de por qué estás en esa universidad y en esa carrera, e interésate por los otros. Puede que no seas la única persona inquieta o nerviosa por el primer día, por lo que os vendrá bien comentar cómo os sentís.

Otro detalle importante que no deberías dejar de lado ese día tan importante es que los profesores hablarán de sus métodos de evaluación, sus criterios de corrección en el examen, sus horarios de tutorías, etc. Algunos, incluso, empezarán con el temario a pesar de vuestras malas caras al respecto… Eso significa que hay que ir bien preparado con papel y bolígrafo: toda la información que recibas ese día (sean apuntes o no) va a ser de gran utilidad.

Nuevos amigos, nuevas oportunidades

Ya has pasado el shock de empezar las conversaciones, pero queda mucho camino por delante con tus futuros compañeros. Vas a pasar mucho tiempo con ellos y puede que aquellos con los que hables los primeros días no sean después los más cercanos a ti. La mejor forma de asegurarse el éxito en las relaciones sociales es organizar alguna salida ese mismo día o el primer fin de semana del curso: cenar, ir a tomar algo, salir a bailar o quedar en un parque… Lo mejor es que decidáis el plan entre todos, y para ello es muy cómodo que os coordinéis en las redes sociales.

En la universidad vas a pasar muchas horas y varios años con los mismos compañeros, que además comparten contigo una vocación y una serie de intereses profesionales. Por ello, los amigos que hagas en esta maravillosa etapa van a ser muy valiosos el resto de tu vida. Eso no quiere decir que tus amigos de antes caigan en el olvido: si sois capaces de organizaros bien y ponéis empeño en ello, mantendréis el contacto e, incluso, llegaréis a crear un amplísimo círculo entre los compañeros del colegio o instituto y los de las distintas facultades. ¡De vosotros depende!

El éxito en los estudios

Has entrado en la universidad porque te preocupas por tu futuro y tienes ganas de convertirte en un profesional en un campo concreto. De hecho, muchos profesores no se cansarán de repetirte que estás ahí simplemente para estudiar, así que tendrás que aprender a compaginar tus horas de estudios y trabajos con las de diversión y ocio junto a tus nuevos amigos. Aquí tienes algunas claves para conseguirlo:

  • Asistencia a clase: una vez que llegas a la universidad, es muy tentador faltar a clase, quedarse durmiendo hasta tarde o pasar horas en la cafetería con tus compañeros, tomando algo y jugando a las cartas. No obstante, tendrás que examinarte de tus asignaturas y, aunque haya profesores que no te gusten y asignaturas que te parezcan aburridas, tendrás muchas más posibilidades de éxito si vas a clase y prestas atención.
  • Apuntes limpios: los apuntes se van a convertir en tu herramienta de trabajo más importante, por lo que debes ir a clase con frecuencia y organizar todos los contenidos que explican los profesores asegurándote de que vas a poder aprender y estudiar con ellos. A veces será necesario complementar ese información con la que encuentres en atlas, diccionarios, manuales y revistas especializadas.
  • Horarios de estudio: todos los años el mismo propósito y todos los años el mismo resultado… Parece que somos incapaces de organizarnos para llevar nuestras tareas al día y evitar el agobio y el colapso en época de exámenes. ¿Por qué no cumplirlo de una vez por todas? Cómprate una agenda o crea una en tu ordenador, con los horarios de tus clases teóricas y prácticas y de tus actividades fuera de la universidad (idiomas, deportes, etc.). Una vez que hayas acabado, busca horas libres en las que puedas estudiar con calma y sin agobios.
  • Cero distracciones: si te cuesta estudiar y cumplir tus horarios, te vendrá bien encontrar un nuevo lugar para concentrarte. A veces es complicado ser responsable en casa, con el ordenador y otras muchas distracciones a mano. ¿Por qué no ir a bibliotecas públicas (o a la propia de tu facultad)? Eso sí: apaga tu teléfono móvil para evitar caer en la tentación de los chats, los sms y la conexión a Internet de la que ya has intentado huir al salir de casa.
  • El descanso es importante: lógicamente, estudiar es un pilar fundamental de tu éxito en los exámenes, pero el descanso es el otro. Igual que no puedes darte una paliza a trabajar en los días previos a los exámenes, no puedes dormir poco en épocas más relejadas o modificar radicalmente los horarios naturales de sueño y comidas con fiestas constantes. Tu mente y tu cuerpo necesitan divertirse, pero también requieren una mínima estabilidad para no fallarte cuando más los necesitas. Estudia, sal hasta tarde y diviértete, pero cuídate y no pongas en riesgo tu salud.
  • Cuenta con tus amigos: tus compañeros de clase van a ser un apoyo fundamental cuando tengas dificultades. Podéis hacer intercambio de apuntes, puesta en común de ideas, planes para los trabajos en grupo… Pero recuerda: la amistad tiene que ser desinteresada y especial para todos. No es lo mismo pedir apuntes como un favor puntual que depender totalmente de los demás y aprovecharse del esfuerzo ajeno.
  • Valora tus necesidades: si quieres conseguir becas, estudiar algún curso en el extranjero o acceder a trabajos y proyectos de investigación, necesitarás una nota más alta. Analiza tus objetivos, tu esfuerzo y tus resultados para obtener las notas más acordes con tus objetivos, conseguir lo que te propones y no esforzarte en exceso inútilmente.

La vida en la universidad

Ser universitario significa mucho más que estudiar y salir de fiesta. Muchos centros tienen asociaciones de estudiantes, clubes deportivos, escuelas de idiomas, etc. Aquí te damos algunos consejos para estar totalmente informado de lo que pasa a tu alrededor y formar parte activa de la vida universitaria.

  • Redes sociales: busca los perfiles y las páginas de seguidores de tu facultad, tu universidad, tu biblioteca, etc.
  • Busca asociaciones: entra en las páginas web de tu facultad y de la universidad, busca las asociaciones de estudiantes reconocidas en los estatutos y contacta con sus representantes para informarte sobre sus actividades mensuales y semanales.
  • Congresos: amplía conocimientos sobre los temas que te interesan asistiendo a congresos y conferencias sobre diversos temas. La mejor forma de mantenerse al corriente es preguntando en los departamentos de la facultad y siguiendo sus perfiles en las redes sociales.
  • Instalaciones: entérate de las facilidades que ofrece tu universidad y de los precios y horarios de los clubes deportivos y los centros de idiomas. Organiza bien tus horarios y disfruta de las distintas actividades, en las que también conocerás a gente nueva.

¡Me ha tocado horario de tarde!

Muchas facultades tienen plazos de matrícula según sorteos y orden alfabético, por lo que muchos alumnos que acaban en el turno de tarde no tenían ninguna intención de formar parte de esos grupos.

Si este es tu caso, es hora de sacar tu actitud más positiva para afrontarlo de la mejor forma posible. Sigue nuestros consejos y quizá descubras que quieres repetir horario de tarde el año que viene. O, al menos, aprenderás a sobrevivir a tu nueva situación hasta que puedas cambiar. ¡Lo importante es tomárselo con filosofía!

  • ¡Adiós a los madrugones! No tienes que llegar a la facultad a primera hora de la mañana, por lo que puedes dormir un poco más. Pero sé responsable y respeta tus horarios para no irte a dormir muy tarde y levantarte a una hora razonable. Aprovecha todas esas horas de libertad para ir a estudiar a alguna biblioteca, apuntarte a clases de idiomas o hacer ejercicio.
  • Comidas ligeras: necesitas energías para afrontar las clases por la tarde (sobre todo en las épocas más cálidas), pero asegúrate de que tus comidas no sean demasiado pesadas o tendrás serios problemas de concentración a esas horas en las que solo apetece dormir la siesta.
  • ¿Algún trabajito? Si cumples tus horarios y mantienes tus estudios al día, quizá puedas plantearte buscar algún trabajo de media jornada por las mañanas. Ten en cuenta que esto te obligará a dedicar más horas al estudio los fines de semana, pero puede que la recompensa valga la pena: pagarse algunos viajes, salir de fiesta más veces, pagar el alquiler de un piso un poco más grande, etc.

¿Y si esto no es lo mío?

¿Qué pasa si el primer año en la universidad te decepciona? Si no te gustan las asignaturas o empiezas a dudar de tu vocación y de haber escogido la carrera adecuada, debes tomarte un tiempo de reflexión para saber qué puedes hacer más adelante.

Puede ocurrir que las asignaturas del primer curso sean demasiado “generales” y no estén muy centradas en las ramas que más te interesan. ¿Ya te está ocurriendo? Piensa que en los años siguientes todo cambia, así que necesitas simplemente un poco de paciencia.

Otro problema distinto sería si no te gusta casi ninguna asignatura y empiezas a plantearte que has elegido la carrera equivocada. ¿Tienes dudas sobre tu vocación? Lo más recomendable en este caso es que busques algún contrato de prácticas en una empresa relacionada con tu sector, o que colabores en algún departamento de la facultad. Algunos profesores, incluso, te permitirán ayudarles en algún proyecto de investigación… Lo importante es que desarrolles tu actividad profesional porque, si te gusta tu trabajo, sabes cuál es tu vocación y puedes aguantar la carrera aunque te decepcionen algunas asignaturas.

Si sigues planteándote si hiciste la elección correcta, no dudes en buscar apoyo en tu familia, en tus amigos de dentro y fuera de la universidad y en profesores de tu facultad que estén dispuestos a ayudarte y orientarte. ¡No te desanimes!

Este post ha sido rescatado de GacetaJoven.com, donde lo publiqué el 20 de septiembre de 2014.

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