Peluches en marketing bibliotecario

Peluches en marketing bibliotecario – Laura Tejerina

¿Sabías que hay muchísimas formas de usar los peluches en marketing bibliotecario? Los peluches pueden animar a la lectura e incluso despertar el interés por las bibliotecas como lugares de juego y aprendizaje y no como sitios aburridos para los más pequeños.

El reto de promover la lectura entre los más pequeños

Uno de los mayores retos a los que se enfrentan las bibliotecas es conseguir despertar entre los más pequeños la pasión por la lectura. A día de hoy es muy fácil tener acceso a un móvil, a una tablet o a la televisión, y muchos niños creen que los libros son aburridos.

Por tanto, las bibliotecas pueden parecer espacios poco atractivos en vez de lugares llenos de magia donde leer y llevar prestadas miles de historias a casa.

Y los peluches pueden ofrecer muchas soluciones a este problema. Solo hace falta un poco de creatividad 😉

Peluches en marketing bibliotecario: posibilidades infinitas

Una de las iniciativas más extendidas en el marketing bibliotecario para niños es la “fiesta de pijamas” de peluches. Los niños mandan a su peluche favorito a pasar una noche en la biblioteca, y los bibliotecarios se encargan de hacer fotos y vídeos de los peluches mientras disfrutan con otros peluches y leyendo libros.

El objetivo es asociar el tiempo de biblioteca a diversión, y muchos peques, por imitación, quieren leer y pasarlo bien con los libros al igual que han hecho sus peluches.

Pero hay un abanico casi infinito de posibilidades para los peluches en el marketing bibliotecario:

  • Organización de exposiciones dentro de la biblioteca, usando peluches. Se pueden escoger peluches de animales representados en determinados cuentos para atraer la atención de los más pequeños.
  • Sesiones de lectura con peluches. Los niños con dificultades para la lectura pierden el miedo y se sienten más a gusto si leen en voz alta a alguien que no les juzgue… Como sus peluches, que pueden sentarse al lado a escuchar con toda la paciencia del mundo 😉
  • Talleres creativos con peluches para los niños mayores. Por ejemplo: un mini-concurso de fotografía con peluches dentro de la biblioteca, una actividad para dibujar peluches o, incluso, para confeccionarlos con fieltro y otros materiales.
  • ¿Por qué no incluir un servicio de préstamo de peluches en la biblioteca como propone María Benítez? Me parece una idea muy interesante 🙂

En definitiva: el único límite es el de la imaginación. Ojalá empecemos a ver cada vez más iniciativas con peluches en marketing bibliotecario.

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