Mi experiencia en la práctica de los 108 saludos al Sol de yoga

Mi experiencia en la práctica de los 108 saludos al Sol de yoga – Laura Tejerina

El pasado 21 de marzo asistí a una práctica muy especial: los 108 saludos al Sol de yoga. Ya había participado en alguna clase dedicada en exclusiva a estos ejercicios, pero nunca había asistido a un evento de este tipo.

Pista: fue una experiencia increíble que espero repetir muy pronto.

108 saludos al Sol de yoga: una auténtica meditación en movimiento

Cuando encontré el evento de los 108 saludos al Sol organizado por Zentro Urban Yoga Madrid, me apunté sin pensarlo dos veces. Era una buena fecha para organizarlo, ya que el 21 de marzo es buen día para homenajear el equinoccio de primavera.

Dirigió la práctica el profesor Bernardino Bala, un profesional excelente que hizo una introducción muy correcta, explicando el significado espiritual del número 108 para los hinduistas y dando consejos sobre el ejercicio físico que íbamos a realizar.

Además, durante la realización de los saludos al Sol, se mantuvo firme marcando los tiempos y animándonos a mantener la motivación y la concentración todo el tiempo.

Para mí la experiencia fue increíble. Asistí al evento convencida de que sería un reto mental, y que me costaría mucho mantener la constancia sin aburrirme, pero estaba abierta a aprender todo lo posible de ese reto.

Como bien explicó Bernardino, la práctica se convirtió en un ejercicio de Pranayama (respiración), en el que el cuerpo iba solo de manera automática. Para mi sorpresa, el esfuerzo físico solo se hizo notar en los últimos saludos al Sol, cuando mis triceps empezaron a doler después de tantas flexiones.

En cuanto a la mente y a las distracciones, quedé muy gratamente sorprendida: me dejé llevar por la práctica, concentrada en la respiración y en los movimientos repetitivos, y entré en un estado de meditación increíble.

Durante toda la clase, sentí que cada movimiento era natural y fluido, sin ninguna presión, y que podía respirar con normalidad, de manera serena. Escuchaba las instrucciones del profesor y me metía de lleno en la práctica, sin distraerme.

En conclusión: fue una experiencia increíble, y la repetiré sin duda muchas veces más. Espero que Zentro Urban Yoga la organice de nuevo para el solsticio de verano 🙂

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